martes, 18 de mayo de 2010

Está escrito en la Parashá –porción- de la Torá que relata sobre la entrega de la Torá: Y partieron de Refidim, y acampó allí todo el pueblo frente al monte (Shemot 19).

Pregunta Rabbenu Hayim ben Atar z”l en su obra Orah Hayim que unos versículos antes está escrito: El día tercero de la salida de los hijos de Israel de Egipto, ese día llegaron al desierto de Sinai, por lo tanto, es una redundancia que la Torá nos escriba que acamparon allí en el desierto, pues si llegaron al desierto de hecho tuvieron que acampar allí!?

Explica Rabbenu Hayim ben Atar que este versículo nos enseña tres conceptos radicales para la recepción de la Torá, sin los cuales no es posible recibirla y por medio de ellos el Eterno aceptó entregarla al pueblo de Israel.

El primero Y partieron de Refidim –debilidad, en hebreo-, el pueblo de Israel se hallaba apático antes de la entrega de la Torá, como suele suceder con los esclavos tras lograr la libertad, aún así, ellos superaron esta condición natural y se predispusieron con ansias y presteza a recibir la Torá. Pues naturalmente el estudio de la Torá requiere de un esfuerzo y compromiso permanentes. Por ello, la Torá en cada ocasión posible introduce el tema del estudio de la Torá, para reforzar este compromiso, como está escrito: Y no se apartará este libro de la Torá de tu boca; y meditarás en ella día y noche; pues te he encomendado se fuerte y osado. Por ello la Torá señala la cuestión de “Refidim” –debilidad-, pues aún cuando se hallaban apáticos e indiferentes, impusieron sus deseos y sus ganas por recibir la Torá con alegría y plenitud, dejaron de lado su indiferencia, esta es una condición esencial para laTorá.

Segundo Y llegaron al desierto de Sinai y acamparon allí, lo que significa que el pueblo de Israel alcanzó el nivel espiritual del “desierto”, el cual es pisado, transitado por todos, un lugar abierto a todo el mundo. Es decir que asumieron una actitud de humildad y simpleza sin la cual no se puede acceder a la Torá, pues ésta se aparta de los soberbios y los vanidosos. Por ello justamente Moshe ameritó recibir la Torá, pues era el mayor modelo de humildad entre los seres humanos. Asimismo la Torá fue entregada en el monte de Sinai, un monte bajo y humilde, todo lo cual nos dice que la Torá no puede posarse en el hombre orgulloso y soberbio, sólo la humildad permitió que el pueblo de Israel reciba la Torá.

Tercero, Y acampó allí Israel frente al monte, como ya explicamos la Torá utiliza el verbo “acampó”, en singular, para referirse al pueblo de Israel, lo cual nos habla de la unidad que existía en aquel momento entre los integrantes del pueblo; y esto conforma asimismo un principio fundamental para recibir la Torá, pues ésta no se entrega en forma individual sino a todo el pueblo, por ello debe ser estudiada colectivamente. Y afirmaron nuestros sabios: La espada se cierne sobre aquellos que estudian Torá en forma individual, pues definitivamente la persona no comprende en forma correcta la Torá sino al estudiarla grupalmente o al compartir el estudio con un compañero que puede señalarle errores en la comprensión de la misma (después de haber adquirido los conocimientos para estudiar sólo, podrá hacerlo utilizando los libros de los comentaristas que también le permiten comprender los conceptos más intrincados). Por ello ¡dichoso el pueblo de Israel! Que esta noche se reúne a estudiar Torá conjuntamente y “acampó” allí el pueblo de Israel, al unísono, como un sólo hombre, y ello les permitió recibir la Torá. También nosotros, ameritamos adquirir los verdaderos conocimientos de la Torá por medio de la auténtica humildad, aceptando el saber de quién lo enseñe y reconociendo los errores, esforzándonos por lograr verdadera unión entre nosotros lo cual nos hará merecedores de recibir la presencia divina y acceder a la corona de la Torá.

lunes, 17 de mayo de 2010

En el Talmud (Betza 15b) afirma Rabí Yehoshua, el Yom Tob -festividad- es apropiado dedicarlo mitad al Eterno y mitad a la propia persona -para su deleite-.O sea que el día festivo debe repartirse mitad para los banquetes, bebidas y demás deleites mundanos, y mitad para el estudio de la Torá. Y así lo dictamina Ramba"m (cap. 6 Leyes sobre las Festividades).

Escribe Ram"a (cap 494 inc. 3): Se acostumbra desplegar hierbas -y flores- tanto en las casas como en la sinagoga, conmemorando la alegría de la entrega de la Torá. Muchos comentaristas citan como fuente de esta costumbre lo que cita el Talmud (Shabbat 88ª): Con cada palabra expresada por el Eterno se colmaba el mundo de un hermoso aroma, como está escrito: Sus labios son rosas que gotean mirra (Shir Hashirim). Asimismo es costumbre colocar ramas y plantas en las casas y las sinagogas, en recuerdo a lo que afirman nuestros sabios (Rosh Hashana 16ª) En Atzeret -Shabuot- se juzgan los frutos de los árboles.

Sin embargo, la obra Hayie Adam cita que el Gaón Rabí Eliahu de Vilna z"l anuló esta costumbre, pues en la actualidad los gentiles suelen colocar flores en sus días festivos. Rabí Ovadiá Yosef, Shelit"a, afirma que el Gaón de Vilna anuló esta costumbre pues, coherente con su línea de estudio, sostiene que aún en este caso rige la prohibición de Vehukotehem lo teleju -no iréis por sus caminos-, o sea no adoptar costumbres foráneas. Sin embargo, de acuerdo a la opinión de Rabí Yosef Kolón z"l así como otros numerosos comentaristas, esta prohibición no rige sino en aquellas cosas que los gentiles acostumbran en forma dogmática, o sea algo sin motivo (en cuyo caso existe la posibilidad de que se encubra algún trasfondo idólatra) o costumbres libertinas, etc. Sin embargo las costumbres que poseen otros motivos evidentes, como la vestimenta que utilizan los doctores, para identificarse como tales, etc. no existe ninguna prohibición. Por lo tanto, se debe conservar esta costumbre ya que se trata de una costumbre muy antigua y que se origina en los comentarios de nuestros sabios de bendita memoria. (otras diferencias respecto a la prohibición de adoptar usos de los gentiles se pueden encontrar en la halajá dedicada a cubrirse la cabeza)

Agrega Ram" a en el citado capítulo del Shuljan Aruj que es costumbre consumir comidas lácteas en Shabuot, y los comentaristas posteriores agregan que asimismo se consume miel junto con la leche. Se cita como motivo de esta costumbre, que en el momento de recibir los diez mandamientos, en los cuales se hallan reseñados todos los preceptos así como sus pormenores, como explica Rabbenu Saadia Gaón en su comentario a los diez mandamientos. Y al llegar los judíos a sus casas, después de la entrega de la Torá, no hallaron lo que comer sino lácteos pues la carne requería de mucha preparación, Shejitá -faena del animal-, Melijá -salado de la carne- por lo que tuvieron que consumir alimentos lácteos, nosotros hoy acostumbramos hacerlo en recuerdo de aquella situación. Asimismo se citan otros motivos para esta costumbre.

Y debido a que no está permitido según la halajá consumir alimentos lácteos después de cárnicos (ver halajá correspondiente a carne y leche) sino después de seis horas, acostumbramos consumir primeros alimentos lácteos y después de la correspondiente limpieza bucal, masticando un trozo de pan y enjuagándose la boca con algún líquido (como ya lo aclaramos en las leyes sobre carne y leche) se permite comer alimentos de leche. Sin embargo, es preciso comer alimentos de carne para dar cumplimiento a lo que afirman nuestros sabios en el Talmud (Haguigá 8b) que no existe alegría sino con el consumo de carne y vino. Pero es preciso evitar los excesos ya que el precepto es alegrarse el día festivo en honor al Eterno y no actuar frívolamente, por ejemplo se cantan canciones alusivas a la festividad. Asimismo es preciso dedicar algunos momentos de este día al estudio de la Torá, y escribe nuestro maestro Rabí Ovadia Yosef, Shlit"a, que es adecuado estudiar el libro de los preceptos de Ramba"m así como leer Tehilim -Salmos- pues el rey David -su autor- falleció un día de Shabuot.

La persona que no puede consumir carne por cuestiones de salud o kashrut el día de Yom Tob -festivo- para dar cumplimiento al precepto arriba citado, debe suplirlo por carne de ave.

El precepto de alegrarse con carne y vino es válido para los hombres, sin embargo a las mujeres se las debe alegrar por medio de vestimentas y joyas, etc. A los niños se los alegra con golosinas, dulces, etc.

Está escrito en la Torá: Y te alegrarás en tus fiestas tú, tu hijo, tu hija, el Levita, el peregrino, el huérfano y la viuda que se hallan dentro tuyo; de lo cual inferimos que es una sagrada obligación alegrar en las festividades a los pobres y los carenciados.

Es una costumbre generalizada en todas las comunidades judías permanecer despiertos toda la noche de Shabuot y dedicarse al estudio de la Torá hasta la madrugada, como lo cita el sagrado libro del Zohar: Los grandes piadosos de la antigüedad dedicaban esta noche al estudio de la Torá y decían: Venid y recibid la herencia eterna y sagrada nuestra y de nuestros hijos, en los dos mundos. Y agrega el Zohar: Aquellos que dan lectura al orden ritual de esta noche -Tikun-y lo hacen con alegría, serán inscriptos en el libro de los recuerdos -celestiales- y el Eterno los bendice con setenta bendiciones y coronas del mundo superior.

Dice el Pirke De Rabi Eliezer: Afirmó Rabí Pinhas, una víspera de Shabbat el pueblo de Israel se presentó a los pies del monte de Sinai, los hombres por un lado y las mujeres por otro. Le dijo el Eterno a Moshe: Ve y diles a las hijas de Israel si aceptan recibir la Torá, pues los hombres se inclinan tras las decisiones de las mujeres, como está dicho: Así dirás a la casa de Ya´acob, se refiere esto a las mujeres; Y le expresarás a los hijos de Israel, hace referencia a los hombres. Y todos respondieron al unísono: Todo lo que ha dicho el Eterno lo aceptamos y lo escucharemos, ese día el pueblo de Israel permaneció dormido hasta la segunda hora de la mañana -aprox. Las siete de la mañana- . Y se encaminó Moshe al campamento judío para despertarlos y les decía, ¡despertad de vuestro sueño, ya ha llegado el novio -el Eterno- y desea entregarle la Torá a su novia -la congregación de Israel-.

Y debido a que aquella noche el pueblo permaneció dormido hasta la mañana en que el Eterno tuvo que despertarlos, es preciso que las generaciones posteriores rectifiquen aquel error y permanezcan despiertos durante toda la noche estudiando la sagrada Torá.

Fue consultado Rabí Yosef Hayim de Babel -el Ben Ish Hay- sobre si es adecuado que las mujeres permanezcan estudiando el Tikun -orden preestablecido- de esta noche así como el de la noche de Hoshaná Rabbá -final de Sucot- o no lo es? Y respondió que en su casa las mujeres no suelen estudiar esta noche el Tikun y duermen, aún cuando se trata de mujeres sabias que cada día leen Tehilim y estudian Torá, de todas formas según la Kabbalá no es apropiado que las mujeres permanezcan despiertas estudiando esta noche, y cita para ello una fuente del sagrado Zohar. Adhiere a esta opinión Rabí Ovadia Yosef, Shlit"a, sin embargo la noche de Hashaná Rabba no está incluida en esta limitación y pueden permanecer estudiando toda la noche.

Es adecuado estudiar esta noche el Tikun -ordenamiento- así como aparece en los libros de oraciones de Shabuot, ya que el mismo fue instituido por los sabios de la Kabbalá. De todas formas, la persona que desea estudiar Talmud con sus comentaristas -Rash"i y Tosafot-, tiene autoridades rabínicas en las que apoyarse, pero si la mayoría de la comunidad estudia el Tikun no es apropiado apartarse.

Pregunta: ¿Puede la persona alabar al Eterno en sus oraciones o por medio de cánticos o salmos como desee hacerlo?


Respuesta: En la bendición de los patriarcas –Abot- con la que se abre la oración de la Amidá, establecieron nuestros sabios la alabanza de Hael Hagadol, Haguibor Vehanora, el Eterno es grande, poderoso y temible. Afirma el Talmud (Berajot 33ª) que de no ser porque Moshe expresó estas alabanzas no se podrían expresar, pues todas las glorificaciones que se hagan del Todopoderoso no pueden llegar a describir su verdadera grandeza. Sin embargo, teniendo en cuenta que Moshe utilizó estos apelativos podemos también utilizarlos pues seguramente él lo hizo por orden divina.

Acota el Talmud (Meguila 18ª) que es impropio extenderse en alabanzas al Eterno, como está escrito: Quién podrá pronunciar las grandezas del Eterno, hacer oír todas sus alabanzas. Y comenta Ib. sobre éste versículo lo siguiente: Quién puede alabar al Eterno? Aquel que puede hacer oír todas sus alabanzas! Y esto no se halla al alcance de ningún ser humano. Por ello afirma asimismo el Talmud que la persona que se explaya en alabanzas al Eterno será eliminado de este mundo, como está escrito: Acaso posee límite la palabra?

Continúa relatando el citado Talmud, que cierta persona, que se desempeñaba como oficiante delante de Rabí Haniná, dijo: Hael Hagadol Haguibor VeHanora, Haizuz, Haadir, Haamitz Vehahazak –D-os el Poderoso, el Grande, el Fuerte, el Temible, el Fantástico, el Osado… y le dijo Rabi Haniná: Ya han acabado las alabanzas al Señor? O sea, si de todas formas no podrás culminar las alabanzas del Todopoderoso, es denigrante para El agregar sobre los adjetivos que fueron instituidos en la Tefilá.

El texto instituido por los sabios de la gran asamblea en las bendiciones, fue elaborado a partir de un conocimiento detallado de cada uno de los vocablos que lo componen, así como de sus influencias en los mundo s superiores, como cita el Talmud (Ib.) la forma en que nuestros sabios obtuvieron de los versículos las expresiones utilizadas en cada una de las bendiciones. Por ej. ¿de dónde surge la obligación de citar a los patriarcas en la primera bendición de la Tefilá? Pues está escrito: Dad al Señor, hijos de los poderoso; ¿de dónde se obtiene que debe citarse el poderío del Eterno? Pues está escrito: Dad al Señor, honrad Su nombre. Pues el nombre del Eterno representa Su poder y Su magnificencia al dirigir el universo. Y así sucesivamente.

Por lo tanto, está absolutamente prohibido alterar el texto que instituyeron nuestros sabios en las bendiciones, y cada una de ellas deben recitarse según el texto establecido y no se debe cambiar ninguna palabra.

De todo lo anterior concluimos, que la persona tiene absolutamente prohibido agregar alabanzas en sus oraciones por sobre las que instituyeron nuestros sabios, pues como explicamos se trata de algo impropio. Más aún, se estaría alterando el texto instituido por los sabios lo cual invalida la bendición.

En una próxima entrega analizaremos si es posible incrementar elogios o alabanzas a D-os en los cánticos o Salmos que no son parte de la Tefilá.

jueves, 6 de mayo de 2010

Estudiamos en el Tratado de los Padres: Moshe recibió la Torá de Sinaí…formad muchos alumnos…

Cita el Abot deRabi Natan: Dice Bet Shamay, el hombre no debe enseñar sino a un alumno inteligente, humilde y piadoso. Bet Hilel opinan que hay que enseñarle a todas las personas, pues muchos trasgresores existieron en el pueblo de Israel que al acercarse al estudio de la Torá se convirtieron en hombres piadosos y justos.

El motivo de Bet Shamay es sumamente comprensible, pues si la persona le enseña a un alumno que no es humilde, al adquirir conocimientos se considerará un gran erudito y se arrogará el derecho a discutir con las autoridades rabínicas de la generación lo cual creará discordia y ruina. Asimismo si le enseña a un alumno que no es inteligente, aún cuando estudie Torá muchos años, su necedad le hará interpretar la misma en forma errónea, lo cual también llevará a la ruina. Y ya la historia ha demostrado como numerosos alumnos que no fueron dignos y estudiaron Torá durante muchos años, posteriormente utilizaron sus conocimientos para inducir al pueblo al pecado.

De acuerdo a Bet Hilel, es razonable asumir estos peligros por el sólo hecho de que posiblemente la luz de la Torá ilumine el corazón de muchísimas personas de entre quienes pueden salir hombres justos y eruditos.

Y aún cuando la halajá se dictamina según Bet Hilel, y por lo tanto es preciso enseñar Torá a todas las personas, de todas formas esto no significa que se debe enseñar a cualquier persona, como afirma el Talmud (Hulin 133ª) que la persona que le enseña a un alumno indigno caerá en el Ghehinom –infierno-. Explica sobre esto nuestro maestro Rabí Ovadia Yosef, Shlit”a, que esto aplica cuando poseemos la certeza de que dicho alumno se comporta en forma indecorosa, pero a una persona de la que no se sabe exactamente cómo actúa, es un debe enseñarle Torá.

De todas formas, en la actualidad se debe enseñar Torá incluso a los alumnos que no son dignos en tanto se trate de persona cuyo desconocimiento los llevó a un estilo de vida no decoroso, personas que recibieron una educación inapropiada que no les permitió acercarse a la observancia de la Torá y sus preceptos. Por ello se debe acercar incluso a los presos sobre los que pesan condenas por delitos graves, hay que tratar de enseñarles y rehabilitarlos por medio de la enseñanza de la ética y la ley de la Torá, como podemos comprobar que muchos de ellos retornaron en Teshuba, cada una de estas personas es un mundo por sí mismo (sin embargo aquel que estudia para perturbar, en realidad no se debe enseñarle Torá).

Así también se debe tratar de acercar a los parientes en la medida de lo posible, asumir las fuerzas para trasmitir a otros Torá y preceptos. Y no se debe ser riguroso al hablar con estas personas sino tratarlos con dulzura y suavidad, inducirlos a comprometerse incluso con un solo precepto pequeño, y de allí continuarán progresando e incluso de algunos de ellos resultarán sabios y hombres justos (el compartir esta hoja de halachayomit.co.il puede ser una forma de divulgar Torá entre personas alejadas del estudio y la observancia).

Estudiamos en el Tratado de los Padres: Moshe recibió la Torá de Sinaí y le entregó a Yehoshua, Yehoshua a los ancianos, los ancianos a los jueces y estos a los hombres de la Gran Asamblea. Estos enseñaron tres cosas: Sed pacientes en el juicio, formad muchos alumnos y haced vallados a la Torá.

La enseñanza de “sed pacientes en el juicio” se obtiene de la contigüidad de los versículos, como enseña el Talmud (Sanedrín 7b): De donde aprendemos aquello que afirma la Mishna “sed pacientes en el juicio”? Pues está escrito: Y no subirás con escalones a mi altar (escalones en este caso se refiere a la impulsividad, ver Rash”i) e inmediatamente dice el versículo: Y estas son las leyes que pondrás ante ellos, de lo que aprendemos que el hombre no debe ser arrebatado en el juicio.

Básicamente esto se refiere a que al presentarse ante el juez un caso, debe ser cuidadoso y expedirse no sólo de acuerdo a las leyes de la Torá, sino debe analizar la situación y hallar las evidencias que permitan amparar a la víctima del victimario.

Un hecho fantástico ocurrió hace aproximadamente treinta años en el tribunal presidido entonces por el gran erudito Rabí Itzjak Vaiss z”l, jefe de la suprema corte rabínica de la comunidad ortodoxa en Jerusalén (Badat”z), ante quien se presentaron dos litigantes. Uno de ellos reclamaba que el otro le debía por conceptos de préstamos una gran suma de dinero que alcanzaba varias decenas de miles de dólares, en tanto que el otro negaba absolutamente la demanda.

El rabino se dirigió al demandante y le preguntó si tenía alguna prueba que avalasen sus demandas. El otro inmediatamente sacó de su bolsillo un documento en el que estaba escrito explícitamente que el otro le debía tanta cantidad de dinero, al pie de lo cual se hallaba la firma del demandado claramente legible. Llamó el rabino al demandado y le preguntó: Es ésta tu firma? Y respondió: Si, efectivamente es mi firma, pero continúo negando la existencia de la deuda, e incluso no recuerdo haber firmado el documento.

De acuerdo a la halajá, el rabino debía haber condenado inmediatamente al demandado saldar la deuda, pues el documento probatorio obraba en poder del demandante y el mismo deudor reconocía su firma. Sin embargo, el gran erudito se percató que el demandante no era una persona honesta y el demandado aparentaba ser un hombre correcto y decente. Por ello el rabino no deseaba condenarlo y trataba de encontrar argumentos que lo eximiesen, pero el mismo demandado no podía explicar cómo su compleja firma aparecía en el documento del otro. Por ello, el gran rabino pidió diferir el juicio hasta la mañana siguiente, hasta entonces, pensó, el Eterno me proveerá con la suspicacia suficiente para dirimir el juicio en forma justa.

La mañana siguiente, mientras ambos litigantes aguardaban en la recepción del tribunal rabínico la llegada del gran erudito Rab Vaiss z”l, se presentó el secretario del tribunal e instó al demandado a que vaya a su casa y traiga un libro de su biblioteca personal. Este oyó la extraña petición y se dirigió a su casa para tomar uno de los libros y regresar al tribunal.

Cuando ambos litigantes ingresaron a la sala del tribunal, el Rab Vaiss z”l le pidió al demandado que le muestre el libro que tenía en su mano. El hombre le acercó el libro y el rabino pudo observar que este no firmaba su nombre en el extremo superior de la primera hoja en blanco como la mayoría de las personas sino lo hacía al pie de dicha página. Le preguntó el rabino si en alguna ocasión le prestó al demandante un libro, y tras pensar unos momentos le respondió afirmativamente, “hace aproximadamente un año le presté un libro y todavía no me lo ha regresado”.

Sorpresivamente le rabino le pidió al secretario que acompañe al demandante a su casa a traer el libro que tomó en préstamo del otro. Cuando el libro llegó a manos del rabino pudo comprobar que la primera página había sido arrancada y la hoja en que estaba redactado el documento no era sino aquella página que faltaba del libro a la que se había agregado el contenido del documento que el deshonesto demandante había redactado.

Allí se evidenció la gran inteligencia del erudito rabino que no se apresuró a dictaminar un juicio y ameritó emitir un dictamen correcto y ajustado a la verdad y la honestidad.

De esto tiene que aprender cada persona, incluso en sus relaciones personales y familiares, a no tomar decisiones impulsivamente sino analizar las situaciones con paciencia y equilibrio y de esta manera arribar a conclusiones correctas y coherentes.

(Parte del discurso de Rabí Ovadia Yosef, Shlit”a, conmemorando el día de los caídos del ejército de defensa de Israel –Tzaha”l-)

Está escrito en el Talmud (Baba Batra 10b) Los muertos de Lod, ninguna criatura puede alcanzar su altísimo nivel espiritual. Se refiere el Talmud a los hermanos Papos y Lulianos; ocurrió entonces, que la hija del soberano fue hallada muerta y los gentiles hicieron caer sus sospechas sobre los judíos, por lo que decretaron un exterminio colectivo sobre todo el pueblo. Fue entonces que estos dos hermanos Papos y Lulianos se sacrificaron por todo el pueblo de Israel y declararon –falsamente- que ellos habían cometido el crimen, y el rey los mató a ellos y así anuló el decreto que pendía sobre todo el pueblo. Sobre estos dos hermanos afirmaron nuestros sabios que ninguna criatura puede alcanzar su nivel espiritual en el mundo venidero.

Indudablemente esta afirmación del Talmud aplica también a los caídos de Tzaha”l enterrado en la tierra de Israel que ofrecieron sus propias vidas en defensa de su pueblo y de su tierra, quede su espíritu grabado en los campos de la vida eterna.

Ya en una ocasión, el gran erudito Rabi Shlomo Zalmen Awuerbaj z”l le comentó a uno de sus allegados, que las personas en lugar de hacer un largo camino hasta las tumbas de los grandes Tzadikim –Justos-, deberían saber que también en este monte vecino –el monte Hertzel, vecino a la localidad de Bait Vagan en que residía Rab Awuerbaj z”l), hay tumbas de almas puras y santas.

Nuestro pueblo se habituó al sufrimiento y las lágrimas, ríos de sangre de nuestros hermanos fue vertido impunemente como el agua, con una furia inusitada fuimos perseguidos, y desde la destrucción del segundo Templo sagrado y la expulsión del pueblo de Israel de su tierra, la sangre de nuestro pueblo fue derramada arbitrariamente, trataron de borrar el nombre del pueblo de Israel de la faz de la tierra. Un eco celestial –como afirma el Talmud- clama tres veces por día: Pobre de MI! Que he destruido mi casa, he quemado mi santuario y exilié a mis hijos entre las naciones! Siempre fuimos objeto del odio gratuito de los gentiles ¡Cuántas comunidades fueron arrasadas cruelmente con las cruzadas y la inquisición! Por último, la gran tragedia del holocausto en el que perecieron seis millones de judíos, entre ellos grandes justos y eruditos de la generación. E incluso en la actualidad, los ataques de los árabes palestinos contra nuestros soldados, y ya afirmaron nuestros sabios (Rosh Hashana 23ª) Pobres de aquellos gentiles que no tienen arreglo.

Y dicen nuestros sabios (Yalkut Shim´oni, Parashat Shemot), que el Eterno sumerge sus “ropas” en la sangre de todos aquellos que fueron asesinados por los gentiles hasta teñirla en un rojo intenso, y cuando llegue el día del juicio final se investirá con aquel ropaje y se presentarán ante El los cuerpos de todas las víctimas de la crueldad de los pueblos y con justicia rectora tomará venganza y los abatirá y los destruirá, como está escrito: Juzgará a los pueblos y todos sus cuerpos.

El día de hoy debe de servirnos no solamente como un día en que recordamos a los caídos en defensa de nuestra patria, jóvenes cuya pérdida causa un dolor es tan profundo como la pérdida del sagrado templo, sino debe ser también un día de autoanálisis, de esfuerzo personal para retornar a nuestras fuentes, a la Torá y las buenas acciones, educar a nuestros hijos en la Torá, como afirma el versículo: Tornad a Mi y tornaré hacia ustedes. Cuantas de aquellas victimas cayeron para que nuestro pueblo pueda continuar fiel a su Torá, y cuántos se inmolaron santificando el nombre de D-os pues no aceptaron renunciar a su fe. Por ello, seguramente con su muerte nos dejaron como herencia la vida eterna, la vida de Torá, como afirma Rabbenu Sa´adia Gaón z”l nuestro pueblo nos es un pueblo sino con su Torá.

El mérito de estos caídos de Tzaha”l en defensa de nuestra sagrada tierra junto con todos aquellos hombres santos de Israel, se erigirá por siempre para proteger a sus familiares y ellos se presentarán ante el Eterno para pedir por su pueblo, que cesen sus angustias y sufrimientos, como está escrito: No se pondrá ya tu sol y tu luna no se apartará, pues D-os será para ti una luz eterna y terminarán los días de tu duelo. Y asimismo se cumplirá en nosotros el versículo que dice: Y pondré un lugar para mi pueblo Israel, los plantaré y habitaré con ellos y ya no los afligirán los inicuos como lo hicieron en un principio. Y será convocada la salvación en nuestras murallas y nuestros portones serán ensalzados. Y nuestros ojos verán la construcción de nuestro sagrado templo, que ya no será asolado y sus bases serán eternas, todas sus cadenas no podrán cortarse. Y está dicho: Pues el día de la venganza está en Mi corazón y el año de la redención ya llega; quién dará desde Tzion redención a Israel, al hacer tornar el Eterno el exilio de Su pueblo, se endichará Ya´acob y se alegrará Israel.

Y el espíritu de la impureza será eliminado de la tierra, y llegará a Tzion el redentor pronto en nuestros días, Amen.

Según la tradición de Israel, en estos días que median entre Pesaj y Shabuot y por expresa indicación de nuestro maestro Rabí Ovadia Yosef, Shlit”a, presentamos al lector algunos conceptos de ética que surgen de Pirke Abot –Tratado de los Padres-, para nutrir los rasgos de comportamiento entre las personas, pues éste fue el factor que indujo a la mortandad de los veinticuatro mil alumnos de Rabí Akivá en los días del Omer.

Leemos en el Pirke Abot: Moshe recibió la Torá de Sinai y la entregó a Yehoshua; en realidad, la expresión correcta del versículo debería de ser Moshe recibió la Torá del Eterno, pues el monte de Sinai no le entregó la Torá a Moshe sino D-os fue quien lo hizo, por lo tanto, no es pertinente señalar el lugar geográfico en que se entregó la Torá sino Quien la entregó! Como inmediatamente continúa haciéndolo la Mishna al enseñarnos a quien entregó Moshe la Torá, a Yehoshua.

Rabí Ovadia Yosef, Shlit”a, nos explica esto según el Midrash que dice cuando el Eterno decidió entregar la Torá al pueblo de Israel los montes comenzaron a discutir entre ellos, cada uno reclamaba que sobre él debía entregarse la Torá (evidentemente se trata de una alegoría ya que no fueron los montes los que discurrieron pues son materia inerte, sino los ángeles que representan a cada uno de ellos. Y existen otras interpretaciones),}: el monte Tabor concurrió desde su lugar y también el monte Carmel. Les respondió el Eterno: Por qué os eleváis, montes encorvados, éste es el monte que codició el Eterno para habitarlo; también el Todopoderoso morará por siempre (Tehilim 65,17), o sea, por qué habéis de litigar con el monte de Sinai si todos vosotros sois defectuosos –encorvados, en el versículo- ante el monte de Sinai, que es el más bajo de todos y el más humilde y por lo tanto es íntegro y no defectuoso como ustedes. De esta afirmación del Midrash infirió Rab. Ashi: El soberbio es considerado defectuoso.

De esta forma, podemos responder el interrogante inicial, por qué la Mishna enuncia que Moshe recibió la Torá de Sinaí, pues la intención implícita es que la persona no se confunda y piense ¿cuál es el motivo por el que Moshe ameritó recibir la Torá en el monte de Sinaí y no otra persona? Responde la Mishna, que Moshe recibió la Torá del Sinaí, de la misma forma en que el monte de Sinaí mereció que la Torá sea entregada sobre su cima debido a su humildad, también Moshe ameritó ser quien reciba la Torá debido a su humildad, como el mismo Eterno testimonió sobre él “y el hombre Moshe era el más humilde entre todos los hombres sobre la faz de la tierra”. Comenta el Midrash sobre este versículo: A qué se refiere la expresión “entre todos los hombres”? Responde el Midrash que su humildad era tal que no se enorgullecía con aquello que habitualmente ensoberbece a los hombres, como la sabiduría, la profecía, el poder, etc. y aún cuando gozaba de todas estas características conservaba la humildad absoluta. Por ello cuando Moshe le dijo al Eterno: Quien soy yo para presentarme ante el Faraón? Le respondió textualmente el Eterno: Esta es la señal de que Yo te he enviado! El hecho de que no te envaneces hace que te elija ante cualquier otra persona.

El que el vanidoso sea considerado portador de un defecto y no así quien posee cualquier otro rasgo negativo, podemos atribuirlo a que los otros rasgos no son tan perniciosos como la soberbia, pues el iracundo puede identificar su ira inmediatamente, también el avaro puede percatarse de su avaricia en un corto período, lo que no ocurre con el soberbio que puede envanecerse toda su vida y no percibir nunca su soberbia. Por ello es sumamente importante que cada uno realice un autoanálisis y extirpe todo vestigio de este rasgo tan negativo, ya que el Eterno no soporta a los arrogantes, como está escrito: Abominación del Eterno es el arrogante. Sin embargo la persona humilde es altamente apreciada por el Eterno, pues ésta condición es la que hizo merecedor a Moshe de que la Torá sea entregada por su intermedio.

jueves, 15 de abril de 2010

Pregunta: ¿Está permitido leer versículos del Tanaj o Tehilim –Salmos- en las noches, o existe alguna prohibición al respecto en los escritos de la Kabbalá? ¿Existe alguna consideración si la lectura se efectúa para un enfermo?

Respuesta: El gran erudito Hid”a –Rabí Hayim Yosef David Azular z”l s. XVIII) en su obra de responsas halájicas Yosef Ometz (cap. 54) cita en nombre de Rabbenu Ar”i z”l que no es apropiado leer versículos del Tanaj en las noches de acuerdo a la Kabbalá. Y escribe que en Jerusalén y Hebrón, aún cuando se abstienen de leer versículos del Tanaj en las noches existe una tradición antigua según la cual cada noche, aún de madrugada antes de la salida del sol leen Tehilim; y agrega que escuchó de un gran sabio de la Kabbalá de su generación (se refiere a Rabí Shalom Sharabi z”l con quien el Hid”a estudió Kabbalá junto a su compañero el gran erudito Rabí Yom Tob Algazi z”l) quien afirmó que la lectura de los Tehilim no se halla incluida en la restricción indicada por el Ari z”l. Existe un argumento a favor de esta idea en el Midrash (Bereshit Rabba cap. 200 inc. 10) donde se afirma que el patriarca Ya´acob leía Tehilim en las noches. Incluso el rey David redactó la mayor parte de los Tehilim bien entrada la noche. Concluye el Hid”a, que las personas que leen Tehilim en las madrugadas, aún de noche, si le preguntan al respecto responde que tienen en quien apoyarse, sin embargo personalmente me abstengo de leer Tehilim en las noches, a excepción de la noche de Shabbat.

Nos resulta de lo anterior que el Hid”a z”l entendió que la indicación del Ari z”l se refería incluso a los Tehilim y por ello personalmente se abstenía de leer Tehilim en las noches. Y así lo escribe Rabí Yosef Hayim z”l en su obra Rab Pe´alim (tomo 2 parte 2) quien adhiere a la opinión del Hid”a en cuanto a leer Tehilim en las noches. Sin embargo, si observaba una persona leer Tehilim en la madrugada, aún noche, no le impedía hacer, pero si le preguntaban respondía que no debían leer Tehilim sino lo apropiado es estudiar Torá oral, por ej. Mishna, Guemará, etc. (las noches de Shabbat no se incluyen en esta restricción como ya lo aclaramos).

Por otro lado, el gran Kabalista Rabí Ya´acob Ninio z”l en su obra Emet LeYa´acob (folio 107) escribe que a pesar de lo escrito por el Hid”a, se generalizó la costumbre en todas las comunidades de leer Tehilim en las noches pasada la medianoche (pues en dicho horario aplica menos la restricción de leer Tehilim que en la primera parte de la noche).

En la obra Yaskil ´Abdi, afirma que de lo escrito por el Hid”a se puede inferir que este se retractó de su postura de prohibir la lectura de los Tehilim en las noches, pues él también escribió que pasada la medianoche es permitido leer Tehilim.

Nuestro maestro Rabí Ovadia Yosef z”l escribe que se puede permitir la lectura de los Tehilim pasada la medianoche pues indudablemente el Hid”a se retractó de su vacilación en la obra Yosef Ometz con respecto a leer Tehilim en las noches, pues en el diario del Hid”a fechado en 5563 (1803) escribe lo siguiente: Tebet, noche del 3, me hallo enfermo y en la noche no pude dormiry leí durante la noche todos los Tehilim y después me dirigí a rezar a la sinagoga. O sea que el mismo Hid”a aceptó la lectura de los Tehilim en la noche, pues, como citamos más arriba, los Tehilim no se hallan incluidos en la restricción de leer Tanaj por las noches. Por lo tanto, aquellos que leen Tehilim tras la medianoche tienen en quien basarse.

Todo lo anterior, lo escribió Rabí Ovadiá Yosef, Shlit”a, hace ya muchos años, sin embargo todo esto aplica cuando la persona lee Tanaj o Tehilim simplemente como lectura, como estudio personal. Pero en la actualidad, Rabí Ovadia Shlit”a, analiza esto desde otra perspectiva, ya que muchas personas no leen los Tehilim simplemente como una lectura o estudio más, sino para expresar sus ruegos e implorar al Eterno por algún enfermo o por una parturienta, en estos casos se puede permitir con mayor facilidad, como señala la obra Me Yehuda que no existe relación alguna entre la lectura de versículos en la noche y la lectura de Salmoscomo ruego y súplica al Eterno, pues de hecho pronunciamos varios versículos de los Tehilim en la Keriat Shema antes de dormirnos.

Por lo tanto, concluye Rabí Ovadia Shlit”a, que no está prohibida la lectura de los Tehilim en las noches aún antes de la medianoche, si los lee para pedir por un enfermo, parturienta, etc.. Y así también autorizan la lectura de los Tehilim en las noches muchas otras autoridades contemporáneas, entre ellos el gran erudito de Kloysenburg z”l (fundador de la urbanización de Tzans en la ciudad de Netania), la obra Bezel Hahojma, en las responsas Beer Moshe, etc.

Concluimos, a los efectos halájicos, que si la persona lee Tehilim o versículos de Tanaj en la noche, será apropiado que lo haga pasada la medianoche y no al comienzo de la misma. Sin embargo, si su lectura es en beneficio de un enfermo o parturienta está permitido leer los Tehilim incluso antes de la medianoche, pues la lectura que se realiza como súplica o ruego al Eterno no se incluye en la prohibición de leer versículos en la noche.

El Eterno oiga todas nuestras plegarias y apresure el alivio y la salvación de todos lo integrantes del pueblo de Israel.

Pregunta: ¿Está permitido donar un riñón para otro judío cuyo sistema renal no funciona y necesita imperiosamente un trasplante de riñón para sobrevivir?

Respuesta: En principio, es necesario explicar que la donación de riñón no supone un gran peligro para el donante, pues los adelantos en el campo de la medicina han permitido que un 99% de los donantes de riñón recuperen un estado saludable después del trasplante.

En cuanto a nuestra pregunta, existe discrepancia entre las autoridades rabínicas sobre si la persona puede asumir un peligro incierto para salvar a su compañero de un peligro seguro. Por ejemplo si ve a su compañero luchar contra la corriente de agua de un río y posee la certeza que el otro se ahogará pues no sabe nadar y él, el rescatista sí sabe nadar perfectamente, pero debido a la situación peligrosa del agua posiblemente ésta lo arrastre también a él. Discuten los comentaristas si le es permitido asumir el peligro incierto para salvar al otro de un peligro real, o no.

A los efectos halájicos, coinciden la mayoría de las autoridades halájicas en que no debe involucrarse en una situación de peligro incierto para salvar al otro de un peligro inminente. Así lo dictamina el Radba”z, y agrega que aquel que asume una postura supuestamente piadosa y decide introducirse en un posible peligro para salvar al otro de un peligro real es considerado un necio pues actúa en contra de los postulados halájicos.

De acuerdo a lo hasta aquí expuesto, algunas autoridades halájicas contemporáneas como Rabí Itzjak Vaiss z”l, Rabí Eliezer Yehuda Weldimberg z”l y otros dictaminaron que tiene prohibido la persona donar un riñón, ya que la intervención quirúrgica para obtener el mismo supone ciertos peligros y la persona no puede, como explicamos más arriba, asumir un peligro incierto para salvar al otro de un peligro real.

Sin embargo, nuestro maestro Rabí Ovadia Yosef, Shlit”a, tras un extenso análisis del tema señala que toda la divergencia rabínica respecto a si se puede asumir un posible peligro para salvar al otro de un peligro real se refiere a un peligro cuyas posibilidades son realmente altas, sin embargo en la actualidad en que los adelantos de la ciencia médica han reducido las posibilidades de peligro a un porcentaje muy bajo, no se debe tomar esta posibilidad como un peligro real. Por lo tanto, incluso de acuerdo a la opinión de las autoridades más arriba citadas, en la actualidad podemos permitir las donaciones de riñón. Y cita como argumento probatorio el Rab. Shlit”a, lo que escribiera el Radba”z, que según lo legislado por Ramba”m (Leyes sobre criminales) que todo aquel que puede salvar un alma judía y no lo hace trasgrede lo que está escrito en la Torá: No te pararás sobre la sangre de tu compañero. Y esto aplica incluso si existiera cierto peligro para la vida del rescatista, como en el caso en que ve al otro ahogándose en el mar, o atacado por una fiera o asaltado por delincuentes, todas esas situaciones que implican un peligro para la vida del rescatista, de todas formas debe salvarlo. Concluimos de lo escrito por el Radba”z que en casos en los que las posibilidades de peligro no son realmente altas, tiene permitido la persona asumir este peligro para salvar al otro de un peligro mayor.

Concluimos a los efectos halájicos, dictamina Rabí Ovadia Yosef, Shlit”a, que está permitido, e incluso se considera una Mitzva – actitud piadosa-, donar un riñón para salvar la vida de otro judío. Y es digna esta Mitzva de convocar la piedad celestial y proteger al donante. De todas formas, evidentemente no se debe someter a esta cirugía sino en un centro especializado y con autoridades médicas de reconocida reputación, y quien observa un precepto no verá que del mismo resultan cosas malas.

El Todopoderoso envíe su palabra sanadora y cure a todos los enfermos del pueblo de Israel, como está dicho: Shalom, Shalom para el lejano y para el cercano, ha di8cho el Eterno, y lo ha curado.

Ya hemos aclarado, que la persona que omitió un día la cuenta del ´omer no puede continuar con la misma, por lo menos pronunciando la bendición correspondiente. El motivo para ello es que discreparon los grandes comentaristas sobre si la cuenta del ´omer es un precepto extenso, que se extiende cuarenta y nueve días, o si cada día se considera un precepto independiente. Si consideramos esta última opinión nos resultaría que aún la persona que olvidó la cuenta de un día del ´omer puede continuar la cuenta con la respectiva bendición ya que cada día es considerado un nuevo precepto que no se relaciona con la cuenta del día anterior. Así como la persona que no se colocó los Tefilín –D-os no lo permita- un día, indudablemente debe colocárselos el día siguiente ya que no existe relación alguna entre la omisión de un día y la obligación que le compete el día siguiente. Sin embargo en este caso, si consideramos la cuenta del ´omer como un precepto que se extiende por un lapso de cuarenta y nueve días, la persona que olvidó un día de contar el ´omer ya no podrá continuar con su cuenta, pues al perder un día no se considera su observancia íntegra, completa. Esta es la opinión de la obra Halajot Guedolot, quien sostiene que la persona que omitió un día en la cuenta del ´omer ya no puede continuar la cuenta de los días siguientes.

A los efectos halájicos, teniendo en cuenta que la mayoría de los grandes comentaristas disienten de la opinión del Halajot Guedolot, la persona que olvidó un día la cuenta del ´omer debe continuar contando los días siguientes. Sin embargo, siendo que la prohibición de pronunciar el nombre divino es sumamente grave, dictaminamos que aún cuando debe continuar contando el ´omer no debe pronunciar la bendición correspondiente –al sefirat ha´omer- a fin de tomar en cuenta la opinión de la obra Halajot Guedolot, sólo contará el día que corresponda, evitando así la posibilidad de pronunciar el nombre de D-os en vano.

De acuerdo a lo hasta aquí expuesto, y siendo que tomamos en cuenta la opinión de la obra Halajot Guedolot a los efectos de la bendición, nos resultaría que la persona que se halla en dudas si contó el ´omer, o se halla en dudas si contó correctamente, por ejemplo si rezó sólo en su casa y está en dudas si contó correctamente, aún cuando debe continuar con la cuenta del ´omer no debe continuar pronunciando la bendición sobre los días siguientes, ya que de acuerdo a la opinión de la obra Halajot Guedolot su cuenta ya no se considera un precepto completo (en el caso en que efectivamente haya olvidado la cuenta de un día).

Sin embargo, a los efectos halájicos no se debe proceder así, pues sólo en el caso en que de hecho olvidó un día del ´omer tomamos en cuenta la opinión del Halajot Guedolot y no se continúa pronunciando la bendición correspondiente. Pero si no posee la certeza de que olvidó la cuenta de un día, no es preciso tomar en cuenta la opinión del Halajot Guedolot pues de todas formas la mayor parte de los grandes comentaristas se expidieron en su contra.

En síntesis, si la persona se halla en dudas sobre si contó el ´omer el día anterior debe continuar contando el mismo con la bendición correspondiente, y sólo si posee la certeza que no contó una noche, o que contó en forma incorrecta, debe interrumpir de bendecir en las noches sucesivas.

Es conocida la regla halájica que establece que las mujeres se hallan exentas de todos los preceptos que poseen un tiempo limitado para su observancia –mitzvat asé shehazeman gueramá- como el caso del Tzitzit el cual aplica sólo durante el día, o el Lulav que se observa exclusivamente en Sucot, etc. A excepción de algunos preceptos rabínicos como el encendido de las luminarias de Janucá, o la lectura de la Meguilá en Purim pues ellas fueron partícipes de los milagros que ocurrieron en esas fechas. Sin embargo, en forma general están exentas de todos los preceptos delimitados en el tiempo, por lo que se hallan exceptuadas de la cuenta del ´omer ya que se trata de un precepto que posee un tiempo determinado, dese Pesaj hasta Shabuot. Y así como la mayor parte de pueblo de Israel se halla exento de cumplir los preceptos inherentes a los cohanim y los leviyim, de la misma forma las mujeres están exentas en este tipo de precepto ya que no fueron encomendadas en la Torá.

De todas formas, surge del comentario de distintas autoridades rabínicas que aún cuando las mujeres se hallan exentas de este tipo de preceptos si desean cumplirlos pueden hacerlo, por ejemplo en este caso la cuenta del ´omer, o el precepto de la Sucá el cual es observado por numerosas mujeres aún cuando se trata de preceptos limitados por el tiempo –sheazeman gueramá-.

Aparentemente, esta práctica se opone a la afirmación rabínica (Shabbat Yerushalmi cap. 1 inc2) que dice: “Todo el que se halla exento de cierta observancia y aún así la practica, es denominado vulgar”. Según esto, sería apropiado que las mujeres se abstengan de esta observancia. Es especialmente contradictorio este pasaje del Talmud con la opinión de Rabbenu Tam (nieto de Rash”i s. XII), Ramba”n (Gerona s. XIII) y otros, que escriben explícitamente que las mujeres pueden observar estos preceptos de los cuales se hallan exentas.

Nuestro maestro, Rabí Ovadia Yosef, Shlit”a, responde esta contradicción utilizando lo escrito por el Meiri (s. XV), quien escribe en su comentario sobre el tratado de Rosh Hashana 33ª que el pasaje que afirma que quien se halla exento de una observancia y aún así la practica se considera vulgar se refiere a aquello de lo que se hallan exentas todas las personas, lo que no es así en el caso de los preceptos “sheazeman gueramá” que sí deben cumplirlos los hombres y por lo tanto no se consideran vulgares las mujeres que los observan. Esta misma opinión es sostenida por el Ramba”n y otros. Por ello, también las mujeres pueden observar estos preceptos de los que se hallan exentas ya que son preceptos que en general son observados por los hombres.

De todo lo anterior, concluimos que las mujeres pueden observar el precepto de la cuenta del ´omer, así como lo hacen con los demás preceptos delimitados en el tiempo, con la salvedad de que no pueden bendecir sobre dicha observancia, pues a los efectos halájicos asumimos lo dictaminado por Maran en el Shuljan Aruj (cap. 17 y cap. 589) donde sostiene que las mujeres no deben bendecir sobre la observancia de los preceptos que se hallan exentas, y si así lo hacen estarían pronunciando el nombre de D-os en vano. Esto no aplica para las mujeres ashkenazitas para quienes Ram”a legisla en el Shuljan Aruj que pueden bendecir sobre la observancia de los preceptos sheazemán gueramá.

Al margen de lo anterior, es preciso señalar que de acuerdo a la opinión de los maestros de la Kabalá no es adecuado en absoluto que las mujeres cuente el ´omer aún sin la correspondiente bendición, por lo que nuestra costumbre es que las mujeres no cuentan el ´omer en absoluto.

Es consabida la costumbre de no cortarse el cabello durante el ´omer, en las comunidades ashkenazitas hasta el 33 del mismo y entre los sefaradim hasta el 34 por la mañana (como ya lo referimos en relación a los casamientos).

Algunos sefaradim adoptaron en este particular la costumbre ashkenazita y se cortan el cabello el día 33 del ´omer, los que así acostumbran tienen argumentos en los que basarse.

Las personas piadosas se abstienen durante el ´omer incluso de afeitarse, sin embargo algunos son más permisibles en este sentido pues la barba les causa una gran molestia. Y escribe el Radba”z (s. XV) que aquellas cuestiones que no son una prohibición rabínica específica sino una costumbre, si la misma causa contrariedad es posible permitirla. De todas formas, lo apropiado es conservar esta costumbre ya que fue observada tradicionalmente por todos nuestros antepasados.

Las mujeres no se hallan incluidas en la prohibición de cortarse el cabello durante el ´omer, pues incluso durante el duelo que se guarda por un pariente en el que los hombres tienen prohibido cortarse el cabello durante treinta días, las mujeres no se incluyen en la prohibición, como lo legisla Maran en el Shuljan Aruj, por lo que durante el ´omer menos aún las afecta la costumbre de no cortarse el cabello. Lo mismo aplica para el período de las tres semana que transcurren desde el diecisiete de Tamuz hasta el nueve de Ab en el que la prohibición de afeitarse afecta sólo a los hombres y las mujeres tienen permitido hacerlo.

Es una costumbre generalizada en todas las comunidades judías no contraer enlace desde el comienzo del ´omer hasta el día treinta y cuatro del mismo.


En las responsas de lo gueoním (s. IX-XII) se cita como origen de esta costumbre el duelo, debido (Yebamot 62b) a la muerte de doce mil parejas de alumnos de Rabí Akivá que fallecieron durante este período -entre Pesah y Shabuot- por no haberse dispensado respeto mutuamente, todos ellos fallecieron en una plaga de "askara" -aparentemente difteria-.

El motivo por el cual a partir del día 34 del ´omer se puede contraer enlace lo hallamos en la obra Manhig (compuesta por Rabí Abraham bar Natan Hayarhí, vivió en Lunel en el año 1215) quien cita en nombre de Rabí Zerahya Halevy que halló un libro antiguo proveniente de España en el que se afirma que todos estos alumnos murieron en el lapso que transcurre entre Pesah y el treinta y cuatro día del ´omer. Y así lo afirman otros de los primeros grandes comentaristas, delo cual se infiere que los usos de duelo culminan el día treinta y cuatro por la mañana.

La costumbre entre las comunidades ashkenazitas, como dictamina Ram"a (cap. 493) es contraer enlace a partir del día 33 del ´omer, pues sostienen que la mortandad de estos alumnos culminó el día 33 como lo afirman otras grandes autoridades, entre ellas la obra citada obra Hamanhig. En incluso a partir de la noche del 33 hay comunidades ashkenazitas que autorizan contraer enlace.

Está permitido realizar un banquete de compromiso ("tenaím", en que se oficializa el noviazgo) durante los días del ´omer, incluso con instrumentos musicales. El banquete de compromiso posterior, que se realiza después de los citados "tenaím", es permitido realizarlo sin utilizar instrumentos musicales.

jueves, 8 de abril de 2010

Está escrito en la Torá: Y contaréis para vosotros desde el día siguiente del Shabbat, del día en que habéis ofrecido el ´omer, siete semanas completas (Vaikra 23,15). Afirman nuestros sabios (Menahot 65b) que el día siguiente al Shabbat a que hace referencia el versículo es el día siguiente al primer día de Pesah, pues también el día festivo recibe el apelativo de Shabbat. Debido a esto es que comenzamos a contar el ómer a partir de la noche del dieciséis de Nissan, o sea la segunda noche de Pesah, lo cual constituye un precepto de la Torá que se extiende siete semanas, o sea cuarenta y nueve días, hasta la festividad de Shabuot.

De todas formas, siendo que está escrito: Contaréis para ustedes siete semanas desde el comienzo de la siega de la hoz en las mieces, comenzaréis a contar siete semanas (Debarim 16,9), el precepto del ómer comienza con la siega del cereal en épocas en que se hallaba construido el sagrado templo para ofrecer la ofrenda correspondiente; sin embargo en la actualidad, en las que lamentablemente no disponemos de nuestro Templo el precepto de la cuenta del ómer permanece sólo como una institución rabínica en recuerdo del sagrado Templo. Por lo tanto, en el texto de “leshem Yhud…” que prologa la cuenta del ómer es apropiado omitir el párrafo que dice “y contaréis para ustedes como está escrito en la Torá” pues en la actualidad dicha cuenta no es un precepto de la Torá (y aún cuando de acuerdo a la opinión de Ramba”m y otros comentaristas no existe relación alguna entre la cuenta del ómer y la cosecha del grano por lo que la cuenta del ómer se consideraría un precepto activo de la Torá incluso en la actualidad, de todas formas a los efectos halájicos no se dictamina según esta opinión sino como lo legisla Maran en el Shuljan Aruj, donde afirma que la cuenta del ´omer en la actualidad es un precepto rabínico, pues asi lo sostienen Rab Hay Gaón, Tosafot, Rabbenu Asher, Rashb”a, Ra”n, y otros).

El precepto de la cuenta del ´omer se refiere a cada uno de los días del ´omer –que median entre Pesaj y Shabuot- por lo que pronunciamos la bendición correspondiente cada día previo a la cuenta. Sin embargo, según la opinión de la obra Halajot Guedolot la persona que omite uno de los días la cuenta del ´omer no puede continuar bendiciendo los días siguientes ya que la cuenta debe realizarse en forma consecutiva y si omite un día pierde la secuencia numérica y por lo tanto no se considera una cuenta consecutiva. A los efectos halájicos asumimos que aún si dejó de contar uno de los días puede continuar con la cuenta, sin embargo, debido a la regla halájica que establece “safek berajot lehakel” -ante la duda en una bendición evitamos pronunciar el nombre divino en vano- tomamos en cuenta la opinión de la obra Halajot Guedolot y por lo tanto quien haya olvidado un día la cuenta del ´omer podrá continuar la misma sin embargo deberá omitir la correspondiente bendición.

El tiempo para la cuenta del ´omer es la noche. Si hubiese olvidado en la noche contar el ´omer podrá contarlo durante el día omitiendo la bendición, y a partir del día siguiente podrá continuar contando con la bendición correspondiente.

Las mujeres que deseen contar el ´omer podrán hacerlo sin pronunciar la bendición. En las siguientes entregas desarrollaremos más detalles al respecto.

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Rab Rafael Cohen Soae

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